Caracas.- Daniel Palencia consiguió su tercer salvado de la temporada el 14 de mayo en Atlanta, ponchando a dos bateadores en una novena entrada sin carreras, en la que 13 de las 14 rectas que lanzó ese día alcanzaron al menos 100 mph.
Luego apuntarse 22 rescates en 2025, tras asumir a tiempo completo el rol de cerrador de los Cachorros de Chicago a finales de mayo, se esperaba que a estas alturas de la temporada proyectara al menos una cifra similar.
Especialmente después que Daniel Palencia se consagrara como relevista al colocarle el candado a los últimas tres lauros s que llevaron a Venezuela a tocar la gloria en el Clásico Mundial de Beisbol, incluido el ajustado triunfo 3-2 contra Estados Unidos para sellar la corona, ponchando a los temibles Kyle Schwarber y Roman Anthony antes de lanzar su guante al cielo de Miami. En medio de una celebración que retumbó en todos los rincones del país y cuya celebración se extendió durante varios días.
Pero una distensión en el músculo oblicuo lo apartó tres semanas entre abril y mayo (22 días). Para colmo, una racha de 10 derrotas consecutivas de su equipo limitó drásticamente sus oportunidades de salir a apagar fuegos. Durante ese bache, los oseznos apenas lideraron el marcador durante dos episodios.
“Me encantaría tener más salvados”, confesó Palencia en una conversación con el periodista Gordon Edes para el Chicago Sun-Times. “Mi mentalidad sigue siendo la misma: Quiero ir al Juego de Estrellas, quiero ser un gran cerrador. Por eso, sí, es frustrante, pero debo mantener la mente clara”.
SIGUIENDO LOS PASOS DE LAS LEYENDAS
Más allá de la sequía momentánea de rescates, la experiencia del Clásico Mundial le otorgó a Daniel Palencia una recompensa invaluable: La oportunidad de conectar y aprender de mitos vivientes del béisbol nacional como Johan Santana y Francisco “El Kid” Rodríguez.
“Conocer a esas eminencias ha sido increíble para mí”, apuntó con orgullo el nativo de Valera. “Ahora puedo enviarles un mensaje de texto y hablar con ellos”.
Daniel Palencia tenía apenas cuatro años en 2002, cuando un imberbe “K-Rod” subió desde Doble-A para maravillar al mundo con los Angelinos de Anaheim en la Serie Mundial, convirtiéndose en un ídolo eterno para el país. Palencia sabe que el camino de un relevista es una montaña rusa: “Las cosas pasan. A veces pasas seis días sin lanzar y luego te toca salir cinco días seguidos”.
La meta del diestro va mucho más allá de las estadísticas inmediatas de la temporada: “Esa es mi meta: Quiero hacer historia. Quiero inspirar a la gente, sentir la emoción de ver a un niño con mi camiseta o recibir un mensaje que diga ‘te admiro’. Ese es el verdadero objetivo: Poner mi nombre al lado de Kenley Jansen, Billy Wagner y todos esos grandes”.
EN CIFRAS
Daniel Palencia se ubica en el percentil 99 esta temporada en velocidad promedio de la recta de cuatro costuras (99,5 mph), de acuerdo con Baseball Savant.