Caracas.- Brayan Rocchio se puso la capa de héroe al despachar un cuadrangular para dejar en el terreno a los rivales en el noveno inning, luego de haber sacudido un Grand Slam que igualó las acciones en el cuarto tramo. El brillante desempeño del campocorto lideró la espectacular remontada de los Guardianes de Cleveland, quienes superaron 7-6 a los Tigres de Detroit en el primer choque de una doble cartelera dividida, el viernes en el Progressive Field.
Con este despliegue de poder, el infielder se convirtió en apenas el sexto jugador en la historia de las Grandes Ligas en conectar un bambinazo con las bases llenas y un jonrón para sentenciar un encuentro en el mismo compromiso, de acuerdo con los registros de Elias Sports Bureau.
De esta forma, Brayan Rocchio inscribe su nombre junto a figuras históricas de la talla de los miembros del Salón de la Fama George “High Pockets” Kelly (1924), Hank Greenberg (1938) y el cubano Minnie Miñoso (1960), así como al puertorriqueño Otto Vélez (1980) y Jack Clark (1991).
La única diferencia entre Brayan Rocchio y el resto del grupo es que es el único ambidiestro y conectó sus vuelacercas a ambos lados del plato, lo que le convirtió en el decimotercer venezolano que lo consigue en los anales del juego y el primero en hacerlo desde Luis Rengifo, quien se lo agenció el 14 de junio de 2025, vistiendo el uniforme de los Angelinos de Los Ángeles.
Al finalizar el careo, el criollo reflexionó sobre su desempeño: “No he tenido una buena segunda mitad de temporada, pero lo más importante es seguir trabajando duro y creyendo en el proceso. Es un momento crucial para mí”.
El conjunto de Cleveland fabricó seis anotaciones sin respuesta tras estar abajo 6-1 en el tercer capítulo. La emboscada culminó con el estacazo de Brayan Rocchio hacia las gradas del jardín izquierdo en el noveno episodio ante los envíos del relevista Drew Sommers (1-4), bateando a la derecha. Para el venezolano, ese estacazo representó su tercer vuelacercas para finiquitar un partido.
Antes, en el cuarto tramo, sacudió el primer cuadrangular de su carrera con las bases llenas en las Grandes Ligas, contra su compatriota Keider Montero, a la zurda, para coronar un racimo de seis anotaciones que empató la pizarra 6-6. Se trató de tablazo de 366 pies por la pradera derecha.
El relevista Cade Smith (4-1) se adjudicó la victoria tras retirar el noveno acto en blanco, sellando así el tercer triunfo de Cleveland en siete desafíos durante esta vital estadía en casa. Por su parte, los bengalíes exhiben ahora un sombrío balance de 4-15 desde el pasado 14 de agosto.
Gracias a este importante lauro, los Guardianes lograron aferrarse al último puesto del comodín en la Liga Americana.
RECONOCIMIENTO A ROCCHIO
Brayan Rocchio había sido uno de los maderos más consistentes de los Guardianes en los primeros meses de zafra. Antes del Juego de Estrellas, exhibía un sólido promedio de .276 con un OPS de .751 en 94 compromisos, consolidándose como el noveno bate. No obstante, las lesiones de figuras clave como José Ramírez, Chase DeLauter y Ángel Martínez a mediados de junio obligaron al mánager Stephen Vogt a rearmar un lineup que de pronto lució diezmado.
Esto llevó al caraqueño, de 25 años de edad, a alternarse entre el segundo y el sexto turno de la alineación, lo que coincidió con un profundo bache ofensivo. Antes de la jornada del viernes, apenas ligaba para .177 con un anémico OPS de .470 en 39 choques desde la pausa del clásico de mitad de temporada. Su frustración había quedado en evidencia durante el revés del jueves por 6-3 ante los Azulejos de Toronto.
En ese compromiso, Brayan Rocchio se ponchó con corredores en las esquinas para ceder el último out del quinto tramo. Presa de la impotencia, golpeó su bate contra el plato y lo arrojó al terreno. Sin embargo, encontró rápido respaldo en sus compañeros Austin Hedges y Nathaniel Lowe, quienes se encargaron de calmarlo, de acuerdo con el reporte de MLB.com.
Sobre ese tenso episodio, Brayan Rocchio confesó su sentir: “Les dije: ‘Hermanos, me siento muy cómodo al bate, pero no tengo los resultados’. Tuve una buena conversación en ese momento y me dieron confianza. Son dos veteranos. Tienen mucha experiencia en las Grandes Ligas. Saben cómo me siento, así que fue especial para mí. Les doy todo el crédito”.
Con el Progressive Field completamente enloquecido, Brayan Rocchio drenó toda esa presión lanzando el madero por los aires en una eufórica celebración, tras su jonrón definitivo ante Drew Sommers.
El estratega Vogt elogió la resiliencia de su pupilo: “Cada temporada tiene una historia diferente. Habrá altibajos. Él se ha mantenido constante en su trabajo. Se ha mantenido constante en su actitud. ¡Qué gran día para él hoy! Fue realmente divertido”.
EL DATO
Brayan Rocchio conectó jonrones a ambos lados del plato el viernes. Fue la vigésima ocasión en la historia de la franquicia de Cleveland en la que un bateador la saca del parque a ambas manos en un mismo juego. El último en lograr esta hazaña con el uniforme de los Guardianes había sido el dominicano José Ramírez, el 8 de junio de 2023 frente a los Medias Rojas de Boston. Rocchio es el segundo venezolano que lo hace con ese uniforme. Víctor Martínez lo consiguió un par de veces, cuando el club todavía tenía la denominación de Indios. El primer encuentro de ese calibre de V-Mart lo registró el 16 de julio de 2004, contra los Marineros de Seattle en el Safeco Field; mientras que el segundo ocurrió el 1° de junio de 2007, ante los Tigres de Detroit en el Jacobs Field.
EN CIFRAS
Brayan Rocchio es uno de los 12 bateadores ambidiestros que han conectado al menos dos jonrones y remolcado cinco carreras en el mismo juego en la historia de la franquicia de Cleveland, de acuerdo con Baseball-Reference. La lista la encabeza José Ramírez con seis encuentros de ese calibre (2017-2023), seguido por el miembro del Salón de la Fama Eddie Murray (1994-1995), con dos, Francisco Lindor (2, 2017-2018), Garland Buckeye (1925), Pedro Ramos (1962), Carlos Baerga (1993), Roberto Alomar (1999), Omar Vizquel (2002), Víctor Martínez (2004), Asdrúbal Cabrera (2011) y Carlos Santana (2012).



