Valencia.- Silvino Bracho registró 11,04 ponches por cada nueve entradas en sus siete primeras temporadas en la LVBP, entre la 2013-2014 y la 2022-2023, la tasa más elevada en ese lapso entre los lanzadores con al menos 100.0 innings trabajados (acumuló 120.1). Sin embargo, desde entonces, se ha transformado.
En las recientes tres campañas, el derecho abanica a 6,81 contrarios por cada nueve capítulos. No obstante, esa disminución para guillotinar rivales, en su caso, no ha representado un declive en su prestancia para cerrar juegos. Todo lo contrario, le ha permitido escalar en la historia.
“Cada vez me cuesta más ponchar, porque cada vez me conocen mejor”, dijo Silvino Bracho, en conversación con LVBP.com. “Ahora busco salir rápido de los innings. Lo he hecho con ocho, seis y hasta cinco pitcheos, porque saben que lanzo strikes”.
El viernes, en el inicio del Round Robin, el marabino se acreditó el juego salvado de Águilas del Zulia sobre Navegantes del Magallanes, en Valencia. Allí, elevó a 21 su total de rescates en postemporada, para empatar en el quinto lugar de todos los tiempos a Juan Carlos Gutiérrez y, a su vez, llegó a 10 candados con el uniforme occidental, convirtiéndose en apenas el tercer pitcher de la franquicia con doble dígito, luego de Julio Machado (13) y José Solarte (12), de acuerdo con Pelota Binaria.
“No sabía nada de los récords”, afirmó Silvino Bracho. “La verdad, siempre me mantengo alejado de esos temas, pero cuando nos vamos acercando, me lo recuerdan”.

CERRADOR HISTÓRICO
Esos logros del zuliano, de 33 años de edad, se unen al alcanzado en la ronda eliminatoria, cuando igualó su marca personal de 11 salvamentos y aumentó a 61 su total de por vida en el Zulia, para quebrar el récord de la divisa compartido por Porfirio Altamirano y Solarte (58).
“Nunca me imaginé que iba a estar en ese primer lugar, pero es un sueño hecho realidad que explica la constancia que hemos tenido en este deporte”, apuntó Silvino Bracho. “Esa es la clave del éxito”.
En playoffs, entretanto, desde que se estrenó en la instancia en la zafra 2013-2014, y hasta antes de la jornada del miércoles, compila 71 apariciones, la tercera mayor cantidad del circuito en ese período, sólo detrás de Pedro Rodríguez (88) y el ya retirado Jean Toledo (74).
“Uno va creando sus propias rutinas. A medida que pasa el tiempo, ya lo que queda es mantenerla, si te da resultados”, explicó Silvino Bracho. “Ya son muchas temporadas y se va haciendo más difícil por los viajes, por el kilometraje”.
El exgrandeliga es junto al capitán Alí Castillo y a José Pirela, los tres jugadores en activo que aún se mantienen en las Águilas del equipo que quedó campeón en el certamen 2016-2017.
“La temporada del título, entré tarde al equipo. Comencé a lanzar para el Día de la Chinita, y cerraba Arcenio León. Tenía restricciones (de los D-Backs de Arizona)”, recordó Silvino Bracho. “Este equipo es muy parecido a aquel por la química. Hay muchos muchachos jóvenes que han venido aprendiendo y tienen muchas ganas. De eso se trata”.

SILVINO BRACHO, EL MENTOR
El diestro es un líder natural en el nido zuliano. La mayoría de brazos noveles, como Eybersson Polanco, le ven como una figura a seguir, que siempre escuchan.
“Son mis muchachos. Trato de inyectarle a la generación de relevo el compromiso por este equipo”, comentó Silvino Bracho. “Intento observar las situaciones de juego en las que ellos entran y busco hacerles ver el panorama un poco más claro, sin que sientan presión. Creo que ha funcionado. Siempre habrá un momento en el que no salgan las cosas bien, pero ya queda en ellos si se quedan allí. Lo importante del beisbol es que cada día te da revancha”.
Ese gen competitivo para redimirse, el cerrojo intenta predicarlo con el ejemplo.
“Acá en Valencia (por la ronda regular), me tocó un turno (que terminó en un jonrón de oro) contra mi compadre Rougned Odor, a quien adoro. Es el padrino de mi hijo. Luego de ese batazo, salimos y nos abrazamos” rememoró Silvino Bracho. “Otras veces ha pasado que, los rivales, me dicen que saben lo que les voy a lanzar, pero igual fallan. Eso forma parte de la confianza que se debe tener para subir al montículo”.




