Valencia.- De los equipos clasificados al Round Robin, ningún otro acumuló mayor cantidad de errores a la defensiva que Navegantes del Magallanes entre los jugadores que, en algún momento de la ronda eliminatoria, conformaron su llave de dobleplays. En medio de ese hándicap, irrumpió Diego Velásquez como shortstop.
El maracayero, de 22 años de edad, apareció en apenas dos juegos a finales de octubre, antes de viajar a Colombia por trámites de visado y no regresar hasta el 15 de diciembre. Desde entonces, es junto al receptor Eliézer Alfonzo Jr. los dos únicos peloteros del navío que han disputado todos los encuentros del club (12), hasta antes de la jornada del sábado, contra Águilas del Zulia.
La presencia constante de Diego Velásquez en el lineup no es casual. Las 18 pifias que cometieron entre los campocortos (9) y los camareros (9) del Magallanes en la temporada regular, fue una cifra sólo menor a la de los eliminados Tiburones de La Guaira (25) y Leones del Caracas (23).
“Cuando volví al equipo, me dijeron que iba a trabajar en la posición que ellos necesitaran, y la primera que me señalaron fue el shortstop”, dijo a LVBP.com el vigesimotercer mejor prospecto de los Gigantes de San Francisco, de acuerdo con MLB Pipeline. “Empecé a trabajar mucho con (Ramón) Borrego (coach de infield) y me enfoqué por completo en eso”.

VOLVER A EMPEZAR
Para el aragüeño, quien transita su segundo certamen en la LVBP, trabajar en las paradas cortas representó volver a sus raíces. Firmó al profesional como torpedero por 900 mil dólares en 2021, pero en la reciente campaña en Ligas Menores completó una transición a tiempo completo hacia la segunda base, disputando 123 de sus 128 compromisos en esa posición, siempre en la categoría Doble A.
“Es un muchacho que lleva mucha energía al terreno”, valoró el mánager Yadier Molina. “Lo conozco desde hace algunos años porque su papá (Jesús Velásquez) trabajó conmigo (como coach en la zafra 2022-2023 con Magallanes). Ha dejado buenos números en Estados Unidos y ya se ve lo que puede hacer. Su posición natural es la segunda base, no el shortstop, pero le pedimos que jugara en el campocorto y mostró una muy buena actitud para hacerlo. Nunca se negó”.
En los últimos nueve duelos de la ronda eliminatoria, Diego Velásquez registró 23 asistencias, ocho dopleplays y un yerro en 74.0 innings cubiertos en el campocorto.
“Conoce los fundamentos y sabe cómo jugar el shortstop”, glosó el coach Borrego. “Cuando él regresó al equipo, la defensa estaba un poco inconsistente y necesitábamos ganar juegos. Empezamos a trabajar y, al principio, tuvo algunos problemas con los rollings hacia la mano contraria a la enguantada, porque se estaba levantando antes de que la pelota le llegara, pero luego las cosas comenzaron a fluir”.

PRIMERA POSTEMPORADA
Diego Velásquez, quien pese a la responsabilidad de readaptarse a una posición clave en la línea central no descuidó su bateo, al dejar una sólida línea ofensiva de .308/.413/.410 en 48 viajes al plato durante la primera fase del torneo con el Buque, transita ahora su experiencia debutante de enero en la LVBP.
“Ha hecho un gran trabajo para nosotros”, abundó el piloto Molina. “Cuando ves de cerca su físico, da la impresión que es muy corpulento para cubrir el shortstop. Pero en realidad, tiene un muy buen movimiento de pies, además de un brazo potente”.
Únicamente en el primer duelo del Round Robin, ante Caribes de Anzoátegui, el joven infielder no inició en el shortstop desde su regreso a la divisa. Estuvo en la intermedia, ante la ausencia de Rougned Odor, con Tucupita Marcano como su compañero de dobleplays. Sin embargo, en los dos siguientes careos, volvió al campocorto desde el inicio.
“En segunda base, todo es mucho más tranquilo. Allí, hay que dejar llegar un poco más la bola”, explicó Diego Velásquez, quien planea quedarse con Magallanes hasta donde llegue el equipo. “Pero en el shortstop hay que mover de una manera distinta los pies, buscar los rollings de una forma diferente, porque salen un poco más fuerte. Creo que he adaptado bien”.




