Caracas.- Caribes de Anzoátegui avanzó a su novena Gran Final en la historia de la LVBP. La franquicia que saltó al terreno en la temporada 1991-1992, durante la última expansión del circuito, no acudía a una Gran Final desde la justa 2021-2022, cuando cayó frente a Navegantes del Magallanes, que bien pudiese ser su rival en la inminente confrontación decisiva del campeonato.
Con su victoria del viernes 9-3 en Puerto La Cruz sobre Bravos de Margarita, que se tradujo en su boleto para la Gran Final, Caribes amarró -cuando menos- el quinto subcampeonato de su historia. Sin embargo, el fin ulterior es atrapar la quinta corona en su historial, la cual buscarán unir a las alcanzadas en las campañas de 2010-2011, 2014-2015, 2017-2018 y la 2020-2021.
En cuanto a subcampeonatos, Caribes obtuvo los correspondientes a las temporadas de 2003-2004, 2013-2014, 2019-2020 y su más reciente de 2021-2022.
En este momento, Caribes está a la espera de su próximo rival, a dilucidarse entre Cardenales de Lara y Navegantes del Magallanes, equipos que chocarán este sábado en Barquisimeto, encuentro que posiblemente arroje luces casi definitivas, sobre cuál será el último obstáculo que deberá salvar La Tribu, en su inesperada carrera hacia el campeonato.
Decimos “inesperada carrera”, pues en los pronósticos previos a la temporada, Caribes figuraba como tal vez el equipo más olvidado. Ello por su reciente historial de tres campañas consecutivas sin salvar la ronda eliminatoria.
CAMBIO DE MENTALIDAD
Al revisar el material con el cual Caribes de Anzoátegui iría a la guerra en la contienda 2025-2026, podía apreciarse que su pitcheo se caracterizaba por abundancia de brazos jóvenes, contrastantes con el aluvión de bateadores curtidos que pululaban en los equipos contrarios.
Tampoco los nombres de los lanzadores importados llamaban la atención, algo que sí hacía el utility Hernán Pérez, llegado vía canje desde Cardenales de Lara. Empero, al nombre de Pérez había que colocarle un asterisco, pues venía de una de sus peores campañas en la LVBP, afectado por una lesión de hombro, lo cual podía presagiar el inicio del declive para el experimentado jugador.
Para buena suerte de Caribes, Hernán cumplió una de sus más excitantes campañas en la LVBP, lo cual le ayudó a formalizar junto a Balbino Fuenmayor, una terrífica combinación en el diario lineup del conjunto.
Además, Hernán Pérez llevó a Puerto La Cruz su indiscutible don de líder, totalmente inspirador para sus compañeros. Por ello, no tardó en formar un dúo ejemplar con Fuenmayor.
Por otro lado, Jesús Sucre llegó como agente libre desde Tigres de Aragua para que el dúo se ampliara a trío en el rubro del liderazgo, mientras en esa categoría también empezaba a crecer el jardinero central Herlis Rodríguez, con su tórrido bateo, velocidad en las bases y exquisito fildeo en el jardín central.
Pero todas aquellas bondades necesitaban de un ordenador, un cerebro que supiera amalgamar toda esa lluvia de talento, tal vez imperceptible a simple vista. Y ese ingrediente lo colocó un mánager sin experiencia previa en el cargo, pero con una gran intuición para entender la pelota.

Y con renovadas energías, más una mentalidad fresca, asumió el reto de conducir un grupo que, en el papel, lucía sin mayores ambiciones.
Una vez más quedó comprobada que una cosa es la teoría y otra -a ratos muy diferente- la práctica. Entonces, Asdrúbal Cabrera -junto a su cuerpo técnico, de gran eficiencia- y su enjundioso grupo de soldados, salió a dar la batalla.
No resultó fácil la brega. Mantuvo al equipo con un continuo coqueteo con los .500 puntos para que al final de la rueda regular, debiera definir su avance al Round Robin con Tigres de Aragua y su mentor Oswaldo Guillén, en una compleja Serie del Comodín.
Luego de dos juegos de intenso batallar, Caribes dejó tendidos a Guillén y sus Tigres para lograr el pasaje a la fase semifinal del torneo.
El conjunto de Anzoátegui -no sin antes librar intensos combates- se convirtió el primer conjunto en avanzar a la Serie Final, todavía con el efecto sorpresa de su lado, pues la mayoría de los entendidos apostaba a una final Cardenales-Magallanes.
De las últimas versiones de Caribes, comparadas con la actual, es evidente el cambio de mentalidad que los nuevos liderazgos en el terreno, acompasados con las directrices de Asdrúbal Cabrera, generaron la alegría que hoy invade a Puerto La Cruz.

CARIBES PROTAGONISTAS
Luego de concretarse la victoria 9-3 del viernes sobre Bravos de Margarita, en el Estadio Alfonso “Chico” Carrasquel, los diferentes medios de comunicación salieron tras las declaraciones de los héroes aborígenes. He aquí las tributadas ante los micrófonos de Venevisión y el canal por suscripción 1Baseball Network.
HERLIS RODRÍGUEZ
“Las expectativas no estaban a nuestro favor. Pero trabajamos con mucha humildad para llegar hasta la Gran Final. Me siento orgulloso por el trabajo cumplido, tanto por el mío propio como el de todos mis compañeros y de todos quienes formamos este club. Jugamos sin presión, pues no teníamos nada que perder. No éramos favoritos. Pusimos todo nuestro empeño y aquí estamos”, señaló Herlis Rodríguez, quien señaló el camino de la victoria del viernes con dos cuadrangulares solitarios. No debemos olvidar que un vuelacercas suyo, hizo que Caribes ganara la Serie del Comodín contra Tigres de Aragua, decisivo estacazo en entradas extras. Además, puso punto final al aludido triunfo del viernes ante Bravos, con una de sus geniales atrapadas en el jardín central.
HERNÁN PÉREZ
“El trabajo cumplido ha sido de conjunto. Fuimos varios quienes nos comprometimos a llevar adelante la empresa de retornar a Caribes a la senda ganadora. Surgieron varios liderazgos que fueron muy positivos dentro del club. Gracias a Dios, jugamos buena pelota. Cuando cayó el último out del juego, las lágrimas no pudieron contenerse. Me siento muy contento porque antes de comenzar la campaña ya nos daban como seguros eliminados. Pero luchamos sin egos y con ganas de salir adelante. Esto no termina todavía”, expresó Hernán Pérez, quien llegó procedente del Cardenales de Lara, durante la temporada muerta. Cubrió varias posiciones tanto en el cuadro como en los jardines y cumplió una de sus mejores campañas en la LVBP, al punto de empatar con su compañero Balbino Fuenmayor como Productor del Año, llegar segundo en la votación del Premio al Más Valioso y llevar para su molino el galardón de Regreso del Año.

JESÚS SUCRE
“Estoy muy contento por haber regresado a Caribes y vivir este momento. Ha sido un trabajo muy duro, pero lleno de satisfacciones. Conducir a un grupo de talentosos lanzadores, algunos sin mucha experiencia. Y también al momento de responder con batazos oportunos. Este juego, en el cual logramos la clasificación, tuvo matices especiales, Nos levantamos muy temprano para viajar desde Maracaibo. El vuelo se retrasó a tal punto que fue a las cinco de la tarde que llegamos al estadio y hubo que empezar a jugar media hora más tarde que el horario habitual. Pese a todo, el equipo derrochó ganas y se logró el objetivo de avanzar a la Serie Final”, exclamó un visiblemente cansado Jesús Sucre, el enjundioso receptor de Las Tribu.
ASDRÚBAL CABRERA
“Esto era algo que queríamos. Gracias a Dios me tocó dirigir un buen grupo de muchachos, comprometidos, que salieron todos los días a guerrear. Para este juego contra Bravos, llegamos a las cuatro de la tarde de Maracaibo. Totalmente cansados por este viaje. Pero los muchachos salieron a darlo todo en el terreno, como todos los días. También debo agradecer a mi cuerpo de coaches. Ellos me ayudaron a tomar decisiones acertadas. Cuando tienes un buen cuerpo técnico, eso se refleja en el terreno. Hay cosas que suceden en un club y no llegan a saberse. Por ejemplo, Balbino Fuenmayor no estaba en su mejor condición para jugar hoy. Jesús Sucre estaba extenuado. Pero ambos alinearon y salieron a aportar lo mejor de sí. Tales ejemplos motivan al resto de los jugadores. Por ello, es un orgullo estar al mando de un equipo como Caribes”, indicó un pletórico Asdrúbal Cabrera, quien con sapiencia demostró estar muy por encima de lo que en esencia es: un mánager novato. Se ha manejado durante toda la campaña, como un hombre ampliamente curtido al momento de diseñar estrategias.



