Sebastián Perrone nunca se dio por vencido hasta convertirse en un lanzador de la LVBP

Sebastián Perrone
Sebastián Perrone | Fotos: Alejandro van Schermbeek
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Valencia.- Un proverbio japonés reza: “cae siete veces, levántate ocho”. La diferencia entre lo imposible y lo posible reside en la determinación de una persona y Sebastián Perrone tuvo el valor de no desmayar en su empeño de convertirse, primero en lanzador profesional y luego en formar parte de la LVBP.

Desde hace unos días, su nombre aparece en el roster que Caribes de Anzoátegui presentó para la Gran Final Empire Keeway, una instancia en la que todos quieren estar, pero a la que pocos pueden acceder. Perrone no es un simple convidado, se lo ganó a pulso. Sin su aporte en el bullpen de La Tribu, tal vez la historia hubiese sido diferente.

“Le doy las gracias a Dios todos los días por eso, porque para ser mi primer año, he tenido bastante participación”, señaló el novato, mientras se guarecía del intenso sol valenciano en el dugout de visitantes del José Bernardo Pérez, tras soltar el brazo por las inmediaciones del jardín derecho.

El derecho, de 25 años de edad, es originario de valencia y como tantos otros chicos del país soñaba con ser pelotero profesional. Pero su camino para conseguirlo no fue fácil.

Comenzó a jugar tarde, a los 17 años, cuando algunos jóvenes son descartados por la industria del beisbol. Tuvo que viajar a una academia en República Dominicana y, finalmente, firmó con los Yanquis de Nueva York. Debutó a los 21 años de edad en el circuito veraniego quisqueyano para bisoños adscrito a MLB. En Venezuela estampó su rúbrica con los Navegantes del Magallanes, el equipo de su ciudad, con sede en el estadio al que asistía con su familia desde niño.

“Estuve con Magallanes en la pretemporada de la 2022-2023, pero las restricciones de la OFAC (siglas en inglés de La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos), evitaron que pudiera ser tomado en cuenta, pues pertenecía a los Yanquis y cuando quitaron el veto, ya la temporada estaba muy avanzada y no había cupo para mí”, recordó.

Sebastián Perrone se unió a las prácticas de Caribes como invitado y se ganó un puesto en el Roster Inaugural

Sebastián Perrone fue dejado libre por Nueva York y por Magallanes, antes del inicio de la temporada 2023-2024. El tirador se encontraba en una suerte de limbo.

“Estuve buscando la oportunidad durante un par de años en la LVBP y no la conseguí hasta ahora”, rememora. “Llegaron a invitarme Cardenales y Caribes, pero por problemas familiares, no me pude reportar en Puerto La Cruz por lo lejos que era. Entonces, decidí ir a Barquisimeto con Cardenales, pero no hice el equipo la campaña pasada”.

Entonces viajó a Colombia para unirse durante el invierno a los Vaqueros de Montería.

Tony Mérola, miembro de las oficinas de Caribes de Anzoátegui desde su nacimiento, hace más de tres décadas, se mantuvo en contacto con Perrone, pendiente de sus progresos. El relevista había recalado en la Liga Mayor en los últimos tres veranos boreales y, como ha hecho otras tantas veces, Mérola vio en el lanzador el potencial para volver a ser tomado en cuenta. 

“Preparé un video y se lo envié. Al Sr. Tony le gustó lo que vio y me consiguió la invitación, sin garantizarme nada y logré hacer el equipo”, sonrió Sebastián Perrone.

Sebastián Perrone ha sido uno de los brazos más eficientes del bullpen indígena en la temporada 2025-2026

TRABAJADOR INCANSABLE

Sebastián Perrore se reportó a los entrenamientos de Caribes y desde el primer día “demostró sus ganas de hacer el equipo”, de acuerdo con Jesús Hernández, coach de pitcheo de Anzoátegui.

“Perrone fue una gran sorpresa. Era un lanzador invitado, sin experiencia en la liga, pero que nos llamó la atención de inmediato, cuando comenzó a lanzar las prácticas de bateo en vivo y en el bullpen. Mostró agresividad, sus pitcheos estaban en la zona de strike. Le dimos la oportunidad y confianza necesaria para que él se desarrollara, sin la presión de decirle que si no hacía el trabajo estaba fuera del equipo. Y las aprovechó”, abundó Hernández.

Sebastián Perrone fue contratado y desde el Día Inaugural hasta finales de noviembre, respondió con 18.1 innings, la mayor cantidad entre los brazos del bullpen, con 3.44 de efectividad y récord de 4-1, con tres holds y dos oportunidades desperdiciadas de salvar. Sus victorias representaron el 21% del total de La Tribu (19) en los primeros dos meses de la zafra.

El WHIP de Perrone se situó en 1.69, por su tendencia al descontrol (17 boletos por 15 ponches), pero no cejó en su intento de mejorar.

Sebastián Perrone exhibe sólida efectividad de 2.57 en la postemporada 2025-2026

“Pudimos trabajar con la ejecución de los pitcheos temprano en el conteo, que era donde veíamos que tenía problemas, que atacara la zona de strike temprano. También su slider, su pitcheo secundario, no tenía la localización que necesitaba. Entonces conseguimos al Perrone con envíos competitivos, más confianza en el montículo y mejor velocidad en su recta (95-96 mph), en esa primera parte de la campaña”, glosó Hernández.

A la mezcla de la recta y la slider, agregó la recta de dos costuras (93-94 mph), que “es un pitcheo muy bueno, que lo usa con convicción, al que los bateadores les cuesta descifrar, y la slider para terminar los bateadores”, explicó Hernández.

ALTIBAJOS PROPIOS DE UN NOVATO

Sebastián Perrone no pudo evitar los altibajos, que formar parte de la curva de aprendizaje de todo novato, y en diciembre, el circuito y sus curtidos bateadores lo alcanzaron, al punto de dejar un elevado promedio de carreras limpias de 15.88 (11 CL en 5.2 IP). Pero en el la postemporada, volvió a ser el mismo del inicio de la zafra y su PCL es de 2.57 en 7.0 tramos.

“Mi enfoque ha sido la misma: atacar la zona y ejecutar mis pitcheos. Siempre poniéndome de acuerdo con (el ctácher Jesús) Sucre, siguiendo el plan elaboran el pitching cocah y el coach de bullpen… Jesús Martínez, otro de nuestros instructores, ha estado detrás de nosotros (los lanzadores) y me ha ayudado mucho en el día a día, así como mis compañeros más experimentados”, aseveró el apagafuegos.

Su aporte fue en todas las etapas de la 2025-2026 es de 32.0 entradas, la cuarta cifra más elevada en el bullpen indígena. Algo que no estaba “presupuestado” antes del inicio de la campaña.

“He trabajado más que todo la parte mental. La forma en cómo enfrentar a los bateadores, en mi opinión lo más importante, cuando uno lanza en esta liga. Esos pequeños ajustes mentales me han ayudado a ser mejor pitcher”.

Sebastián Perrone siguió al pie de la letra las instrucciones de Jesús Hernández: Tirar strikes y no tener miedo de cometer errores. De los yerros se aprende y los resultados respaldan esa premisa.

Sebastián Perrone ha sabido escuchar los consejos del cuerpo técnico y de sus compañeros de más experiencia

EL CIRCULO SE HA CERRADO

Sebastián Perrone está en una Gran Final contra Navegantes del Magallanes, el equipo que le dejó libre, sin siquiera debutar, y luego de tres años en la Liga Mayor, consiguió un contrato con los Guerreros de Oaxaca en la Liga Mexicana de Beisbol.

“Nunca se sabe cuándo vas a tener la próxima salida al montículo y aproveché la oportunidad”, concluyó sereno.

Ahora sus familiares lo pueden aplaudir desde la tribuna del José Bernardo Pérez.

El círculo está cerrado.

Sebastián Perrore, originario de Valencia, asiste a una final en su año de debut en la LVBP

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