Valencia.- Ángel Cuenca ha sorprendido con su carácter en el montículo, capacidad para sacar outs sin perder mucho tiempo y lograr avanzar en los juegos como abridor. Lo que le convierte en una rara avis. Pocos iniciadores logran sobreponerse al implacable trapiche de la ofensiva en la LVBP. Pero el derecho –quizás el secreto mejor guardado del circuito- se ha erigido en el abridor más consistente de Caribes de Anzoátegui en la postemporada y ahora encara la apertura más importante de su carrera.
“Podría considerarse de esa manera”, soltó Ángel Cuenta, en el dugout de visitantes del Estadio José Bernardo Pérez, previo al tercer juego de la Gran Final Empire Keeway. “El del sábado será un partido muy importante para el equipo y para el futuro de la serie. Ya sea que estemos 3-0 o 2-1 abajo. Pero solo puedo contralar lo que está en mis manos y salir a dar lo mejor de mí. A dar el 100%, como siempre lo hago. A tratar de mantener el juego en la línea”.
Ángel Cuenca, anunciado para ser el abridor contra un Magallanes que vio como reaccionaba Anzoátegui el jueves, tendrá la responsabilidad de ayudar a Caribes a colocar la contienda por el título 2-2 y enviarla de regreso a Puerto La Cruz, pase lo que pase en el quinto desafío.
Hace un par de meses, era imposible imaginar que estaría en esa posición. Nadie hubiese apostado un céntimo por un joven de 24 años de edad, con experiencia previa en el circuito de poco más de cinco entradas, con el uniforme de un equipo que venía ser eliminado en tres campañas consecutivas.
“Nadie” lo habría hecho, excepto Jesús Hernández, el avezado coach de pitcheo de La Tribu.

UNA SORPRESA… CALCULADA
Ángel Cuenca se reportó a los entrenamientos de Caribes de Anzoátegui con poca experiencia en sus alforjas, pero con la convicción de formar parte de la rotación de abridores indígenas desde el inicio de la temporada 2025-2026.
Aquella, era una suposición o iniciativa con muy pocas probabilidades de verse materializada. Aun así, esa actitud del derecho sirvió para llamar la atención del instructor Jesús Hernández.
“Le puse el ojo porque me llamó la atención y fue el único lanzador que cubrió cuatro innings en los interescuadras”, recordó Hernández en medio de una plática con LVBP.com. “Lo visualizaba como un abridor, porque (el cubano) José Rodríguez y el (dominicano) Harol González llegaron tarde, pero terminaron en sus puestos en la rotación, por eso utilizamos a Cuenca como relevo largo, pero con miras a usarlo como un posible abridor”.
Junto a Rodríguez y González, los cinco iniciadores fueron completados por Rafael y Carlos Marcano, además del neogranadino Luis De Ávila, entre otros que se fueron sumando.

Ángel Cuenca tuvo su primera oportunidad de abrir más de un mes después, el 29 de noviembre. Sus números globales no fueron buenos en ese rol. Récord de 1-1, con 6.75 de efectividad en apenas 10.2 innings repartidos en tres inicios.
Pero uno de esos desafíos fue el 17 de diciembre, contra Cardenales de Lara, el equipo de mejor ofensiva en la liga, en un mes en el que apiló rivales derrotados hasta escalar al primer lugar de la tabla. Cuenca ganó aislando cinco hits y una carrera limpia, con un ponche y un boleto, en 5.1 sólidos tramos.
“Fue una gran sorpresa para nosotros, ciertamente. Pero no nos equivocamos. Ángel supo aprovechar la oportunidad. Es el pelotero más joven en nuestra rotación (24 años) y ha mostrado una madurez increíble. Ha podido dominar a muy buenas toleterías. Ejecuta sus pitcheos y los localiza muy bien”, apuntó Hernández.
“Desde finales de la ronda eliminatoria nos ayudó a estar en una buena posición por los juegos que lanzó. Ha sido consistente”.

PRIMERA TEMPORADA COMPLETA
Ángel Cuenca todavía está aprendiendo. Su única experiencia previa se remontaba a dos inicios en la 2023-2024. Así que trata de ser una esponja, para absorber la mayor cantidad de información posible.
“Para mí, sigue siendo mi primera temporada. Empecé un poco flojo en la ronda regular, como miembro del bullpen, pero a medida que fui tomando un poco más de confianza, más experiencia, cuando supe usar los consejos de los muchachos de experiencia, cuando hice todo lo que me pidió el pitching coach Jesús (Hernández) y Jean Toledo (coach de bullpen), logré ajustar la mecánica. Todo lo estoy ejecutando en los playoffs”.
Una vez que fue ganando innings, construyendo el brazo y aumentando la estamina, los resultados se dieron.
Entonces fue el momento de ser agresivo con todos sus lanzamientos: recta de cuatro costuras, cutter, sinker, slider y cambio.
“Salgo a atacar a los bateadores temprano, a marcar el primer strike, a tratar de sacar esos outs rápido para buscar la mayor cantidad de innings posibles en el juego y me ha funcionado bastante”.
Desde aquella salida contra Cardenales, suma siete salidas y cinco de ellas han sido de cuatro o más innings. En el Round Robin su marca fue de 2-0, 2.81 de efectividad y WHIP de 0.81, en cuatro aperturas. De los 248 pitcheos que hizo 160 fueron en strike, para un 65%, lo que se traduce en atacar la zona con eficiencia, pero también trabajar las esquinas y provocar que el bateador persiga lanzamientos fuera de la zona.
“Confío en todos mis pitcheos para salir de apuros. Pero la utilización de ese repertorio dependerá de si el bateador es derecho o zurdo. Mi cutter y sinker son muy buenos, al igual que mi recta. El secreto está en ser agresivo”.

JESÚS SUCRE COMO GUÍA
Ángel Cuenca se apega al plan de trabajo y sigue las instrucciones de Jesús Sucre, el reputado cátcher exgrandeliga que llama su juego. “Te da mucha confianza”.
En principio, llevar a lanzadores tan jóvenes y de poca experiencia fue un reto para Sucre.
“No iba a ser sencillo, pero algo debía hacer para justificar mi vuelta a Caribes. Esta liga parece fácil, pero no lo es. He tratado de ayudar a esos brazos y han respondido. También el cuerpo técnico ha realizado un gran trabajo con los lanzadores. En gran parte, por eso estamos aquí. Fue un reto, lo asumí y hoy me siento orgulloso por lo logrado. Ahora vamos por más. Tenemos lo necesario para ganar el título”, comentó Sucre
En ocasiones, la veteranía de Sucre hace que tome las cosas en sus manos.
“Pero tratamos de que siga en la línea de lo planificado”, detalló Jesús Hernández.

¿EL DESTINO?
Por alguna razón, Ángel Cuenca ha estado en momentos clave de Caribes durante la postemporada. Abrió el partido decisivo en la Serie del Comodín y Anzoátegui terminó ganándolo. Desde entonces, cada vez que ha abierto el derecho, La Tribu exhibe marca de 5-0. Ahora, tomará la pelota en la Gran Final.
“El destino lo ha puesto en esa situación. Se le dio la confianza, porque se la ganó. Cuenca se ha ganado su puesto en la final porque ha hecho un buen trabajo”, afirmó Jesús Hernández.
Aristóteles vinculaba el destino al carácter y a la búsqueda de la virtud. Cuenca cumple con la premisa del filósofo griego. Es firme en sus convicciones.
“Desde el principio de los entrenamientos mi mentalidad fue ser abridor, quería formar parte de la rotación del equipo. No me tocó al principio, pero ese siempre fue mi objetivo y terminé abriendo juegos importantes, gracias a la confianza del mánager Asdrúbal (Cabrera). La clave ha sido salir a competir. Para eso me estuve preparando. Me preparé para este juego”.



