Caracas.- En un viernes camuflado de domingo, los Leones del Caracas juegan a las dos de la tarde sobre el diamante del Monumental Simón Bolívar.
Potentes rayos solares atraviesan el cielo prístino y hacen hervir el terreno. El jardinero Víctor Bericoto, graduado de bigleaguer este año e instalado en la cueva felina desde el día anterior, sale al descampado. Allí lo espera Roger Cedeño, coach de primera base y preceptor de outfielders. Encima del césped, frente al dugout derecho del imponente parque, reposa una máquina roja que escupe pelotas. Cedeño se la presenta a Bericoto, ambos ya envueltos por el vapor de mediodía. “Esta me ayudó mucho a mí”, le confía al jugador hambriento de futuro el escurridizo roba almohadillas del pasado.
Cedeño activa el artefacto. De su boca brotan bolas blancas que pican justo al frente de Bericoto, parado tres metros al frente. El novicio de los Gigantes de San Francisco procede a enguantar los disparos del aparato como si fuese un inicialista ensayando levantar piconazos. No parece un adiestramiento para un guardabosques. Pero, a juicio del instructor, es el más importante.
“Más de 65 por ciento de los errores cometidos por los jardineros ocurren al buscar batazos por el suelo”, ilustra Roger Cedeño, grandeliga por once temporadas. “El propósito de esta rutina es acostumbrar a los outfielders a partirle a la bola con el guante siempre adelante y abajo. Adelante para ver la pelota. Abajo para que no se filtre por el piso y siga hacia atrás. Si practicas esto, el movimiento surgirá naturalmente. Lo llamamos memoria muscular. Ya el cuerpo se habitúa a la acción y así el outfielder se crea su propio bounce. Estoy haciendo esto con Víctor antes de que empiece a jugar porque luego falta tiempo para este tipo de repeticiones”.
Víctor Bericoto, bañado de sol, baja el guante una y otra vez hasta finalizar la actividad. Luego se traslada con Cedeño a los prados del Monumental y allá sigue la preparación. El toletero derecho aragüeño nacido hace 24 calendarios sabe que su debut se aproxima y quiere estar preparado. Esta vez aprovechará las oportunidades que escasearon durante el campeonato pasado de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
CON CREDENCIAL DE GRANDELIGA
Víctor Bericoto ahora viene con otra calificación: la de grandeliga certificado. Tomó 112 turnos con San Francisco, promedió .241 y despachó cinco cuadrangulares. A Víctor Bericoto se le hizo larga la espera. “Fueron siete años en las menores”, recuerda el maracayero con su hablar pausado y timbre bajo.
“Saber que me subieron a Grandes Ligas fue una alegría increíble”, menciona Bericoto, sentado en la trinchera asignada a los Leones en el Monumental. “Sobre todo porque no creía posible que me ascendieran en ese momento. Estaba en Triple A y ese día estaba jugando. Llegué temprano al estadio y el coach de bateo (P.J. Pilittere) me dijo que fuera a la oficina del mánager. Pensé que sería algo del juego hasta que el dirigente (Dave Brundage) me comunicó que iba para las Mayores. Al principio no me lo creí. Pero luego llamé a mi mamá y ahí hubo llanto”.
Víctor Bericoto debutó con los Gigantes el 22 de mayo con un ponche. “Pero fue como tres después cuando caí en cuenta de que estaba en las Grandes Ligas. Hasta ese momento estuve jugando normal, como siempre, hasta que asimilé el logro, por el cual uno se esfuerza tanto”.
LUIS ARRÁEZ COMO GUÍA
Víctor Bericoto identifica con gratitud a la persona quien lo recibió en el clubhouse de San Francisco. “Fue Luis Arráez”, enfatiza. “No lo conocía hasta coincidir con él en los entrenamientos primaverales. Pero fue la persona quien me guio, que me aconsejó, que me apoyó cuando escalé a Grandes Ligas. Es una excelente persona y gran compañero”, se refiere al tricampeón bate bajo la Gran Carpa.
ANTES DE LO ESPERADO
Víctor Bericoto se notaba impaciente por empezar a jugar con los Leones del Caracas. “Lo haré en cuanto el mánager me ponga”, soltó al llegar al Simón Bolívar. El piloto, Lipso Nava, declaró que la sugerencia de San Francisco era alinearlo a partir del martes 20 de octubre. Su estreno se adelantó para el sábado 17 contra Caribes de Anzoátegui en Puerto La Cruz, coincidiendo con un desvanecimiento del Caracas a la ofensiva durante los primeros cuatro juegos. Con Bericoto empuñando el leño, los melenudos, aunque perdieron, fabricaron ocho carreras. A la defensa ocupó la pradera derecha, con las recomendaciones de Roger Cedeño en mente.




